Derechos del paciente


Ilustración de Mónica Lalanda.

Ilustración de Mónica Lalanda.

3 de junio de 2009.- Yo empecé a fumar hace 10 meses; fumo de todo, cigarros negros y rubios, con filtro y sin él, en pipa y hasta puros; fumo en los bares, por la calle, en los restaurantes e incluso en el hospital. Porque cuando uno se traslada a España, se convierte en fumador, lo quiera o no. Lo de que cuando uno fuma, fumamos todos, no es cuento.

Aparte de la inexorable vejez, pocas cosas están tan directamente relacionadas con la enfermedad y la muerte como el tabaco. Está científicamente demostrado hasta aburrir que el tabaco mata.

Lo único novedoso es la confirmación absoluta de que los fumadores pasivos existimos y sufrimos. Los fumadores nos están matando a una velocidad de 6000 españoles al año mientras ellos se suicidan en grupos de 40.000.

Mientras el número de victimas activas y pasivas aumentan, al gobierno lo único que se les ocurre es decorar las cajetillas de tabaco con dibujitos tipo "yu-yu" con el mensaje subliminal de "¡que viene el coco y te come los pulmones y los espermatozoides!".

Dicen que en otros países funciona. Efectivamente, pero como parte de una campaña mucho mas compleja. Pongamos Inglaterra; la cajetilla de tabaco vale 3 veces más que aquí, los lugares públicos están libres de humo al 100%, independientemente de sus metros cuadrados, y los tratamientos para dejar de fumar están en parte cubiertos por el NHS (Nacional Health Service).

Todo aderezado con varias campañas extensas de videos y fotos espeluznantes. Los resultados han sido inmediatos: en el primer año de prohibición 400.000 ingleses dejaron de fumar. (Ya no les falta a los pobres más que aprender a comer y dejar de beber).

Sin embargo, uno de los factores diferenciales más sangrante es el número de médicos fumadores que existen en nuestro país comparativamente con el resto de los países avanzados.

Un estudio sobre los médicos fumadores en EEUU, GB, Canadá, Australia y Nueva Zelanda demostró una caída en su número desde 1970 al 2005 de un 20% a un 5% Sin embargo en España la proporción de fumadores entre los médicos es prácticamente equiparable a la proporción en los no médicos, algo menos de un 30%. Un fumador es un problema para cualquier sistema sanitario pero un médico fumador es además una vergonzosa incongruencia.

Ser médico no es un trabajo cualquiera, los médicos tenemos una responsabilidad extra y una situación privilegiada para ser modelos sociales de salud pública y promotores de hábitos saludables. La sociedad es particularmente sensible a la hipocresía y el mensaje que desprende un médico fumador no es otro que "yo que entiendo no me creo que el tabaco mate". Esto constituye una campaña estupenda a favor del tabaco, la mejor. Por otro lado, está ya demostrado y publicado (Preventive Medicine), los médicos fumadores son menos eficaces en conseguir que sus pacientes abandonen este vicio.

En Inglaterra, fumar en un hospital o sus alrededores es causa de despido pero incluso una enfermera vestida de uniforme fumando en la calle también lo es. La idea de un médico con la cajetilla visible en el bolsillo, oliendo a tabaco o echándose un pitillo a la vista de un paciente es hoy en día tan impensable o absolutamente absurda como un médico que vaya ventoseando mientras pasa visita. Social y profesionalmente inaceptable.

Cada uno que haga con su vida lo que quiera pero hay que ser congruentes, cuando un médico enciende un cigarro, está animando a encender otros muchos.


Mónica Lalanda está recién llegada a España tras pasar los últimos 16 años en Inglaterra, la mayoría como médico de urgencias en Leeds (West Yorkshire). En la actualidad trabaja en la unidad de urgencias del Hospital General de Segovia, participa en varias publicaciones inglesas y también ilustra libros y revistas con viñetas médicas.

Diario El Mundo

La mala praxis lesiona al paciente, no al sistema
La salud pública o privada no se vulnera cuando los ciudadanos hacen uso de su legítimo derecho de accionar contra médicos que no son idóneos.
Por: Mariano Aguilar
Fuente: DIRECTOR EJECUTIVO DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ABOGADOS AMBIENTALISTAS

Es necesario rechazar los argumentos vertidos por el doctor Jorge Iapichino, Presidente de Femédica, en su columna de opinión del lunes 23 de febrero.

Los abogados no podemos permitir que se nos endilgue la responsabilidad de los males que padece el servicio del sistema de salud. Debemos rechazar asimismo el concepto de que uno de los más prósperos negocios del país es la industria del juicio por mala praxis.

El doctor Iapichino se olvida de considerar a los pacientes que han sufrido sobre su salud daños irreversibles, y se olvida también de los que han entregado su vida por el daño ocasionado. Hay que recordar que en el trámite de un juicio existe el dictamen de otro médico, que afirma sobre lo que debió haberse hecho u omitido.

Es imposible sostener en forma científica y fáctica que son los juicios de mala praxis, el sistema decenal de prescripción liberatoria y la jurisprudencia judicial los culpables de la medicina defensiva, que "aporta un factor económicamente dramático al futuro del sistema" (como señala Iapichino).

Predicamos entonces que los médicos se hagan cargo de su ejercicio indebido de la medicina, extremo que debe y tiene que ser juzgado tanto por el paciente o parientes como luego por el juez que entienda en la causa, quien se ayudará con otros médicos -peritos médicos de todas las especialidades- y resolverá si existió responsabilidad.Por otro lado, los que hacen "negocio" con la actividad medicinal no somos los abogados, sino algunos sistemas de salud prepagos, que convierten a la prestación de la medicina en un pingüe negocio.

Las palabras huelgan. Deberá hurgarse para analizar los problemas del sistema de salud en otros ítems, quizás en el contralor de las Universidades en el otorgamiento de títulos; o bien crearse un sistema de actualización y control periódico sobre la idoneidad en cada especialidad; deberán controlar la reválida de títulos a extranjeros; deberán bajarse los costos de los medicamentos, de los análisis de laboratorio; etc.

Pero de ninguna manera se puede entender que el problema de la salud pase por los juicios de mala praxis. Pensar así sería poner el carro delante de los caballos; sería poner en crisis el derecho de todo ciudadano a ejercer su garantía constitucional de recurrir a la Justicia; y a los médicos a su vez se les estaría violentando el derecho de defensa en juicio (artículos 14 y 18 de la Constitución Nacional).

En definitiva, estamos responsabilizando a un sector que nada tiene que ver con la problemática de la sanidad poblacional y que en el caso de ser bien ejercida, la Justicia no actuaría.

La mala praxis sólo lesiona al paciente y no al sistema de salud de la República Argentina. Menos a su futuro, como auguraba el artículo del doctor Iapichino.

Pedido de publicación Adriana de Darío – Nota de Diario Clarín – 03 de marzo de 2009 – Link a nota completa

Video del III Taller Regional Panamericano "Pacientes por la Seguridad del Paciente en el Contexto de los Derechos Humanos", auspiciado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud de la Nación Argentina (MSN).

Participaron líderes de pacientes que arribaron desde Canadá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, EE.UU., México y Argentina

Invitado por RAMPA y por la Organización Panamericana de la Salud, participó la Fundación HCV Sin Fronteras y Hepatitis C 2000

La implantación de pruebas de laboratorio en el lugar de asistencia al paciente acelera la obtención de resultados en enfermos críticos, neonatos, crónicos, patologías infecciosas y otros

320 especialistas de laboratorio, de más de 30 países, se han reunido en el XXII Simposio Internacional de división de point-of-care testing (POCT) de la American Association for Clinical Chemistry (AACC) para revisar los últimos avances en análisis clínicos

Los diferentes avances tecnológicos y la incorporación de micro y nanotecnologías en instrumentos de reducido tamaño, han permitido el acercamiento de algunas pruebas de laboratorio al lugar de asistencia al paciente. Esta opción, que permite determinar ciertas magnitudes biológicas donde y cuando se necesitan, ofrece una posibilidad de mejora de la cartera de servicios del laboratorio clínico.

En palabras del Dr. José Luis Marín, miembro del Comité Organizador del Simposio y de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC), las pruebas en el lugar de asistencia al paciente se definen como “aquellas magnitudes biológicas que se determinan fuera del laboratorio, en un entorno próximo al lugar de asistencia al paciente y que son realizadas en analizadores de fácil manejo por personal ajeno al mismo”.

La importancia de estas pruebas se ve respaldada por los más de 320 especialistas procedentes de 32 países, que se han reunido en Barcelona en el XXII Simposio Internacional de la división de POTC de la American Association for Clinical Chemistry (AACC), inaugurado por el presidente de esta importante asociación, el Dr. Larry Broussard y por el Dr. Marín, coordinado por la SEQC, para revisar las mejoras en análisis clínicos y que las citadas pruebas de laboratorio en el lugar de asistencia al paciente aportan en beneficio de diferentes poblaciones como los pacientes críticos y crónicos, los recién nacidos y aquellos que se ven afectados por algunas enfermedades infecciosas.

Los avances en este ámbito han permitido la realización de pruebas como la determinación de glucosa para el control de los pacientes diabéticos, tiras reactivas para el análisis sistemático de la orina, la medición de pH y los gases de la sangre, estudio de la coagulación, pruebas para el diagnóstico de enfermedades infecciosas y un largo etc.; en un amplio abanico de ubicaciones, que van desde las unidades de cuidados críticos, hasta el propio domicilio del paciente.

“Hay algunas poblaciones en las que el volumen de muestra que se ha de obtener del paciente es un aspecto muy importante a tener en consideración, como son los neonatos, por su bajo volumen en sangre, o pacientes crónicos, que necesitan una monitorización muy frecuente de algún parámetro de laboratorio para controlar su enfermedad”, afirma el Dr. Marín. A través de las pruebas de laboratorio en el lugar de asistencia al paciente es posible obtener resultados en un tiempo muy corto, lo que facilita el diagnóstico y la toma de decisiones por parte del médico. “Las condiciones clínicas de los pacientes, su ubicación física y las distintas estrategias terapéuticas requieren que los resultados de las pruebas de laboratorio sean emitidos con la celeridad adecuada para que sean llevadas a cabo las correspondientes actuaciones médicas”, señala el especialista.

Pasado, presente y futuro

Estas pruebas deben ser lideradas desde los laboratorios clínicos por los profesionales que tienen conocimiento para ello. Para el Dr. Marín, “es importante contemplar programas de formación para todos los posibles usuarios de estas pruebas, cuyos conocimientos pueden no estar relacionados con las distintas áreas de laboratorio”.

Por ello y, para facilitar la correcta puesta en marcha y evolución de estos sistemas, existe la “Guía para la implantación de pruebas de laboratorio en el lugar de asistencia al paciente”, creada por un grupo de profesionales pertenecientes a diversos campos relacionados con estas pruebas, y bajo la tutela de la SEQC, con el objetivo de crear un marco legal que permita la regulación de este tipo de tecnología.

Es esencial establecer las necesidades de estas pruebas y su justificación, ya que “sólo tienen sentido cuando sustituyen o complementan con ventajas algunas prestaciones de los laboratorios en beneficio de los pacientes”, determina el Dr. Marín. Precisamente, entre los objetivos de cara al futuro, está la difusión de este tipo de pruebas en aquellas áreas donde puedan contribuir a mejorar la atención de los pacientes, tanto en el ámbito hospitalario, como de consultas externas y asistencia domiciliaria, mejorando la gestión de las extracciones y evitando segundas visitas innecesarias y pérdida de horas laborales. Por otra parte, también “es necesario mejorar la formación de los profesionales del laboratorio implicados y que contemplen la realización de estas pruebas como una oportunidad más para ampliar nuestro marco profesional”, concluye el especialista.

CONCLUSIONES DEL SIMPOSIO

• Estas pruebas son coste-efectivas cuando se eligen correctamente y se aplican donde son necesarias.
• Algunos colectivos, como pacientes críticos, crónicos o neonatos, se benefician con su aplicación.
• Estas pruebas, por sus plataformas portátiles, también son necesarias para dar asistencia a algunos tipos de poblaciones muy dispersas o en grandes catástrofes donde no existan cerca instituciones sanitarias.
• Los profesionales del laboratorio han de implicarse en la elección de la tecnología, la formación de los usuarios y la calidad de los resultados que se obtengan.
• Son necesarios marcos de normativa legal que diriman las responsabilidades de todos los que participan en este tipo de análisis.
• El importante esfuerzo en investigación y desarrollo tecnológico hará que, en los próximos años, aparezcan numerosos métodos para la realización de complejos diagnósticos moleculares de enfermedades genéticas e infecciosas, en analizadores sencillos y en cualquier lugar donde se necesiten, siempre bajo la tutela de los profesionales especialistas de las diversas áreas del laboratorio clínico.

La SEQC

La Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC) – fundada en 1976- engloba actualmente alrededor de 2.000 profesionales y tiene como objetivo principal agrupar a todos los científicos interesados en el campo de la Bioquímica Clínica, promover la difusión de las publicaciones científicas y técnicas, organizar reuniones, cursos y congresos de carácter nacional e internacional y cooperar con otras Sociedades Científicas. Asimismo, la sociedad quiere contribuir a estudiar y recomendar métodos normalizados y establecer directrices y recomendaciones para la formación en el campo de la Bioquímica Clínica y Patología Molecular.

Azprensa, septiembre 23/2008, leer nota completa

Cuesta creer que a este médico raramente humilde, especializado en devolver a las mujeres los derechos que la sociedad les niega, se le conociera más por los abortos que por los nacimientos a los que ha dedicado su vida. Pero era lo más fácil. Y también lo más injusto.

Ángeles Cáceres, Alicante
-El Gobierno piensa abordar la modificación de la ley del aborto y eutanasia. Pronúnciese sobre el tema.
-En definitiva es el derecho a decidir, y ahí ni Dios se me antepone; y menos, los políticos. Yo voy a decidir cuándo y cómo voy a morir, y voy a permitir a mis semejantes que tengan los mismos derechos. Y en el tema del aborto y del nacimiento exactamente igual: las mujeres son absolutamente autónomas para decidir.

-¿Qué piensa de los plazos?
-Que es interesante un plazo corto para la elección, para que la reacción sea rápida y con menos problemas; pero que den posibilidades hasta las 22/23 semanas para que un malformado se pueda abortar, o para una violación con daño psicológico importante. Realmente sería la aplicación legal de los tres preceptos actuales, que no se cumplen para nada. La normalidad social se ha alcanzado perfectamente, no hay ningún problema de aborto en España desde hace veinte años; no hay ni una muerte, cuando en el 78, cuando a mí me encarcelaron, había 200.000 abortos y era la primera causa de muerte de mujeres en edad fértil, como sigue siéndolo en cualquier país en que el aborto sea clandestino. Cambiamos libertad por muertes de mujeres, y eso no tiene ninguna posibilidad de comparación.

-Lo encasillaron como abortista, ¿cómo se soporta eso?
-Por la recompensa personal de cada día. Pasé diez años en libertad provisional, estuve dos veces en la cárcel y al final me declararon inocente: no fui indultado sino absuelto. Pero me jodieron la vida. Esos años han definido mi vida de forma determinante pero siempre he tenido la compensación de mi otra faceta, lo positivo y lo negativo, el yin y el yang, el nacimiento y el aborto. La libertad de la mujer como opción básica. Y cuando una mujer quiere parir con sus propios medios, que es lo que hemos expropiado los médicos, yo estoy ahí para posibilitárselo.

-Hábleme del parto natural.
-Hemos expropiado el poder de la vida, que lo tienen las mujeres de siempre. Hemos medicalizado el proceso reproductivo y hacemos del ser mujer enfermedad, la tipificamos desde la primera regla hasta la menopausia. Las mujeres han sido magníficas clientes para los médicos, sumisas y obedientes; afortunadamente algunas se rebelan, alteran el orden buscando su autonomía personal en el momento del nacimiento. Nosotros modificamos el ambiente; en vez de quirúrgico lo hacemos doméstico con una bañera, sofás, una cama ligera, almohadones, música, penumbraÉ Un parto es un acto familiar, por tanto debe estar completa la familia. Integramos a los niños y al padre cuando están, a quien la mujer quiera; nosotros nos retiramos a un segundo plano vigilando las posibilidades de riesgo y si hace falta intervenimos.

-Se acaba de publicar que la píldora post coital habría evitado hasta la mitad de abortos en los últimos seis años.
-Sí. Pero vayamos un poquito más adelante: la concepción de una sexualidad diferente llevaría a evitar el 100% de abortos. Porque ha habido una maldita confusión entre nuestra era cristiana, que lo único permitido era follar en el matrimonio, y de ahí lo hemos amplificado, cuando el derecho al placer es universal y lo producen dos personas, o cinco, o una orquesta sinfónica cuando todos están de acuerdo. Yo no consiento que se me defina por mi sexualidad porque no soy ni homosexual ni heterosexual, soy omnisexual: todo lo que me produce placer es sagrado.

-Aunque usted va por su lado, opine sobre la Sanidad pública española y en concreto la de la Comunitat Valenciana.
-Pienso que todavía es de las mejores sanidades públicas del mundo, en cuanto a la cobertura. Pero está mal dotada económicamente y los médicos están trabajando contra corriente, con muchísima presión y con pocas posibilidades de hacerlo bien. No obstante, la Medicina en general es muy coactiva; los recursos de curación los tiene cada quién en su propio organismo, los médicos solamente debemos rescatar esa posibilidad de curación. Yo reniego y abomino de la gente que cura a la gente, porque eso es Dios, y Dios en mi profesión yo todavía no lo he visto. Yo no he curado a nadie, nunca; quizá haya aconsejado a alguien que siguiendo mis consejos haya logrado una mejoría, pero yo no tengo el poder de curar; sólo el de comunicar por mi experiencia una serie de elementos para mejorar a la gente. La Medicina en general es excesivamente directivista, impositiva, coaccionante; el hecho de que tú te sientes aquí como paciente me obliga a darte un diagnóstico sea cierto o no lo sea, es lo que tú esperas. Y a lo peor me equivoco.

-Pues por ahí van los médicos ortodoxos: ellos son los sabios, ellos son los que deciden.
Mal decidido. Eso es muy peligroso, es jugar a Dios.

-Hoy la Medicina saca al terminal de su entorno, lo aisla enchufado a un gotero, oculta la muerte. ¿Usted actuaría así?
-Yo el problema me lo planteo a nivel personal e ideológico, actualmente a nivel profesional no tengo contacto con pacientes terminales. Afortunadamente elegí el momento del nacimiento y no el de la muerte porque tengo preferencias. Pero yo pienso que tenemos que aceptar la muerte como posibilidad inmediata. La muerte nos hace libres: si piensas que mañana te puedes morir, hoy tienes que ser feliz.

-¿Y nacer? ¿La forma de nacer condiciona a las personas?
-Sí. Nosotros no hacemos partos sin dolor, hacemos nacimientos sin violencia. El tránsito del parto es poco trascendente, sea natural, vaginal, en el agua, cesárea, lo fundamental es la acogida de la madre con el bebé, su relación con él y la lactancia inmediata. Yo digo que si los niños no tienen bastante teta, siempre estarán colgados de una teta. Si el bebé no tiene satisfacción emocional suficiente con su madre, será un dependiente emocional toda su vida, la salud del individuo adulto se genera en el primer año de vida. Algo tan simple como que la madre tenga grietas en el pezón le transmite al bebé sensación de placer al mamar y de dolor de la madre, con lo cual entra en una contradicción profunda que le puede dar cólicos lactantes, ser luego malos comedores y arrastrar procesos de culpa. En ese primer año de cuna, el bebé aprende más que en el resto de su vida.

- ¿Y eso que dicen de que hay que dejarlos llorar en la cuna y no cogerlos, para educarlos?
-Eso es una bestialidad.

-¿Cómo llevar a los niños al psiquiatra cuando fracasan en el cole? Ahora lo hacen, ¿sabe?
-Lo sé. Pero la solución es cambiar radicalmente el sistema escolar: no les interesa absolutamente nada lo que están aprendiendo. Se aburren en el colegio y en casa sus padres no están nunca, y si están no se ocupan de ellos. Hay una confusión de autoridad, los niños no tienen ese criterio. Para mí la función es un poco la madre lo tierno, el padre lo duro, la madre es dentro y el padre fuera; el padre corta el cordón umbilical, pone en contacto al niño con el mundo, le dice "esto está duro y hay que echarle huevos al asunto". Su función es darle criterios de realidad, mientras que la madre se los da de ternura. Pero los padres delegan sus funciones. Antes las recogía la Iglesia, ahora la escuela. Y así vamos.

-Con su manera de pensar, ¿cómo le dejan seguir trabajando, con la derechización disparada de nuestra Comunitat?
-La derecha también aborta.

-Acabemos por el principio, ¿las buenas intenciones del Gobierno se quedarán en agua de borrajas? Hay muchas voces en contra llamándolos asesinos.
-Siempre son los mismos, y siempre son los menos.

El Levante, 16 de septiembre de 2008, link a la fuente

Argentina - El alto tribunal se pronunció a favor de una paciente y obligó a la empresa a cubrir un tratamiento, producto de una afección que resultó tras un embarazo interrumpido "de forma ilegal". A pesar de no estar contemplado en el contrato de afiliación, los magistrados priorizaron la salud. Ver fallo

Un fallo de la Corte Suprema puso en jaque al sistema de medicina prepaga

La Corte Suprema de Justicia volvió a pronunciarse en un nuevo fallo a favor de un usuario de medicina prepaga, al obligar a la empresa a cubrir un tratamiento producto de una afección que sufrió la paciente luego de la interrupción de un embarazo realizado "en forma ilegal".

Con el voto de cinco de sus miembros se dio la razón al usuario, a pesar que la dolencia sufrida fue consecuencia de una maniobra practicada en forma clandestina y por la cual, de acuerdo al contrato celebrado entre las partes y al Programa Médico Obligatorio (PMO), la prestadora no debía responder.
La sentencia sienta así un precedente importante en materia de jurisprudencia.
Los jueces entendieron que la responsabilidad social de la empresa médica radica principalmente en asegurar a los beneficiarios más allá de las coberturas pactadas y establecidas en la ley,  consolidando así la protección a las garantías constitucionales como el derecho a la vida, salud, seguridad e integridad de las personas.

Los magistrados del alto tribunal tomaron esta decisión en la causa: “Núñez de Zanetti c/ Famyl SA Salud s/ Amparo”.
La procuradora de la Corte, Marta A. Beiro de Goncalves, cuyos fundamentos compartieron los magistrados del máximo tribunal, dijo que la situación planteada en la causa escapa al ámbito de lo propiamente contractual para adentrarse en el campo de los derechos humanos.
En esa línea sostuvo que el derecho a la vida constituye un bien esencial en sí mismo garantizado tanto por la Constitución Nacional como por diversos tratados de derechos humanos y agregó que el derecho a la salud está íntimamente relacionado con éste.
Más allá del contrato
Así, la funcionaria argumentó que si bien las empresas de medicina prepaga presentan ciertos rasgos mercantiles, dichas entidades adquieren paralelamente un compromiso social para con los usuarios, lo cual supone una responsabilidad que trasciende el mero plano negocial.

“Las entidades de medicina prepaga tienen a su cargo una trascendental función social, que está por encima de toda arista comercial”.
En esa línea sostuvo que “la prestadora de salud, por su superioridad estructural y sus finalidades propias, debe hacerse cargo aquí y ahora de sufragar el único medio posible para el mantenimiento de la vida.”
Respecto al argumento utilizado por Famyl S.A., referente a que el tratamiento no debía ser cubierto ya que la afección fue consecuencia de una intervención ilegal, la procuradora sostuvo que sin entrar en el análisis de lo excesivo o no de esa cláusula -desde la perspectiva de la Ley de Defensa del Consumidor-, la responsabilidad social de la empresa conlleva que se deba asegurar a los beneficiarios más allá de las coberturas pactadas.

“La obligación que pesa sobre Famyl S.A. susbsiste independientemente de las características del plan al que adhirió la afiliada, de los alcances de las cláusulas que haya suscripto y más allá de la responsabilidad que pudiere imputarse a los terceros que practicaron cirugía ilegal", sostuvo la procuradora.
Así la Corte condenó a la empresa de medicina prepaga dejando a salvo que luego ésta, eventualmente, inicie un juicio contra los responsables de la mala praxis que provocaron la afección a la afiliada.
Horacio Bersten, abogado especialista en derecho del consumidor dijo que coincide con los fundamentos de los jueces y sostuvo que la asistencia médica, mediante el sistema de medicina prepaga, no es sólo un mero negocio y en consecuencia aseveró que quienes participan de la actividad tienen una responsabilidad muy amplia, diferente a la de otros comerciantes o proveedores.
“El empresario de medicina prepaga debe hacer su evaluación de costos teniendo en cuenta todos los gastos que le puede ocasionar su actividad y no desde la perspectiva de la elusión de sus obligaciones, puesto que ello además de ser perjudicial para los usuarios le va acarrear que pierda los juicios a que se vea sometido y en definitiva mayores costos y desprestigio en el rubro”, agregó Bersten.
El especialista agregó que el contrato no puede prevalecer por sobre la Constitución y las leyes y dijo además que “las cláusulas de los contratos de medicina prepaga, como en muchas otras contrataciones son establecidas por la parte predisponente y nunca son libremente discutidas y negociadas por las partes, más aún en los contratos de adhesión, puesto que se adaptan a la fórmula “tómelo o déjelo”. 
Por eso sostuvo que las cláusulas carentes del mínimo vestigio de equidad deben dejarse de lado en cualquier contratación, y mucho más en el ámbito de la asistencia médica, puesto que las estipulaciones recaen sobre los valores preeminentes de vida y salud humana.
A favor de lo pactado
"Si bien está claro que tanto el derecho a la vida como a la salud son fundamentales en el ordenamiento jurídico, decisiones judiciales de este tipo ubican a las empresas en una situación de incertidumbre y desamparo", explicó Heriberto Simon Hocsman, titular de Hocsman Abogados.
Y agregó que esto hace que las prepagas se vean "obligadas", a fin de recuperar los gastos incurridos en la salvaguarda de la salud de la afiliada, a constituirse como sus representantes legales e iniciar acciones respecto de los médicos que han cometido la mala praxis -y que estaban fuera de la cartilla de prestación-, incurriendo en cuantiosos gastos y soportando los riesgos que conlleva todo proceso judicial.
En consecuencia, Hocsman sostuvo que esta situación provocaría que los inversores desconfien del sistema de medicina prepaga, evitando invertir dinero en prestaciones médicas, maquinaria y aparatología, perfeccionamiento de los médicos y del resto del personal; desembocando en la imposibilidad de cumplir adecuadamente con las prestaciones médicas a su cargo, dejando de brindar, en consecuencia, una adecuada protección al derecho a la vida y salud de los afiliados, derechos que la empresa se ha obligado ha amparar mediante el contrato suscripto con el afiliado".
En esa línea, sostuvo que la adhesión a un plan médico de una prepaga implica estar de acuerdo con la ecuación costo-beneficio que la empresa ha diseñado.
"El agregar nuevas obligaciones fractura la ecuación de la oferta contractual entre las partes, resquebrajando la ecuación costo beneficio y tomando de las posibles ganancias parte de éstas para solventar costos que no estaban contemplados en el contrato original", agregó. 
Ecuación costo-beneficio
Este tipo de soluciones, sostuvo Hocsman, son peligrosas porque dañan la seguridad jurídica que es la base de la confianza del sistema del negocio de la salud, ya que puede alejar a los inversionistas en este tipo de empresas o generar una justificación para aumentar el costo de la totalidad del sistema; pues tarde o temprano alguien va a tener que pagar para que la ecuación costo beneficio funcione.
El único que puede solventar los gastos de la salud como bien público es el Estado y las entidades que no persiguen fines de lucro. En cambio, las prepagas existen al final de cuentas porque además de muchas otras cosas, son también un negocio lícito, respetable y necesario, concluyó el abogado.
Colapso del sistema
César Obiglio, socio del Estudio Borda, dijo que el criterio de imponer a las empresas la carga de cubrir tratamientos excluidos del contrato puede llevar a límites absurdos y generar, a mediano plazo, un colapso en el sistema de medicina privada.

Así, sostuvo que si bien es cierto que el derecho a la salud es una de las garantías básicas brindadas por la Constitución Nacional, la cuestión radica en encontrar la manera de brindar dicha garantía, y explicó que la opción de cargar con obligaciones cada vez mayores a las prepagas no sea la más adecuada, porque implicaría inseguridad jurídica, lo cual no sería positivo para el sistema, dado que tales situaciones lejos están de atraer eventuales inversiones y afectarían la oferta de servicios.
"El sistema de salud no escapa a la crisis general por la que atraviesa el país, y nadie podría negar el hecho de que existen muchas personas desamparadas. Pero cargar a las empresas privadas con el costo de asumir aquello que el Estado no brinda de manera adecuada sería aplicar un parche que no haría más que agigantar la herida", concluyó Obiglio.
Daniela A. San Giovanni

Infobae, septiembre 2008

¿Qué se le debe decir a un paciente que padece un cáncer? A esta cuestión controvertida intenta contestar la tesis realizada por el doctor Ángel Inoriza, oncólogo que trabajó hasta hace tres meses en el hospital Infanta Cristina y ahora lo hace en el Juan Ramón Jiménez de Huelva. Según su estudio, y en contra de la opinión generalizada, la mayoría de los pacientes sí quieren saber el alcance de su enfermedad. En cambio, los familiares son más reticentes a informar a los afectados.

- Su tesis toca un asunto polémica: la información a los pacientes de cáncer. Hay opiniones diversas sobre ello.

- Sí. Lo que yo he hecho ha sido preguntar directamente a los pacientes, mediante un cuestionario amplio, cuáles eran sus necesidades de información. Si querían saber si su enfermedad es o no cáncer; la necesidad de conocer los efectos secundarios; el pronóstico exacto y sus posibilidades de supervivencia. Un punto importante era conocer si saber todo esto provoca ansiedad y depresión.

- ¿A qué conclusión llegó?

- Era muy importante conocer el pensamiento de nuestros pacientes en nuestro ámbito cultural, porque sólo había estudios en países anglosajones. Nos hemos dado cuenta de que la mayoría de los pacientes desean información a un nivel como el de países anglosajones. El 80% quiere saber. Y lo es que importante es que el porcentaje de enfermedades psicopatológicas (ansiedad y depresión) está por debajo de la media de los enfermos oncológicos. Nosotros estamos a favor de informar a los pacientes porque pensamos que mejora su calidad de vida y su autonomía y sirve para que el paciente elija entre las posibilidades que le plantea el médico.

- ¿Y qué pasa con los familiares? ¿También quieren saber?

- El principal problema que nos encontramos los médicos es que en ocasiones nos encontramos con ‘la conspiración del silencio’. Los familiares nos piden, y a veces nos exigen, que ocultemos parte o toda la información al paciente. Tanto del diagnóstico como del pronóstico.

- ¿Qué puede hacer el médico?

- Hablamos con la familia que es reticente y le informamos de que nunca vamos a ser bruscos con el paciente, sino que le vamos a dar la información que nos pida con mucho tacto. A veces los pacientes aplican el mecanismo de la negación. No quieren saber nada, y nosotros lo respetamos. Si cambian de opinión le damos información. Le explicamos a los familiares que a veces es peor la incertidumbre que conocer la enfermedad.

Aliviar la ansiedad

¿Su conclusión es que los pacientes que conocen la gravedad de la enfermedad no sufren más depresión o ansiedad que los que no tienen información?

- Nuestros estudios demuestran que comunicar información no solo no aumenta la prevalencia de la depresión o la ansiedad, sino que puede aliviarlas. En un primer momento puede haber ansiedad, pero hay que saber canalizarla dando psicoterapia de apoyo, con psicólogos si es preciso. Y estar siempre al lado del paciente para lo que necesite. Pero repito que dar más información implica menos ansiedad.

- ¿El efecto negativo es mayor en los familiares?

- La palabra cáncer todavía está instalada en nuestra sociedad como sinónimo de muerte. A pesar de que el 55% de los pacientes se recupera, todavía hay un 45% de ellos cuya superviviencia podemos alargar, pero no los curamos. Es lógico que todo el entorno del paciente, una vez que sabe el diagnóstico, sienta peligro por sí mismo. Es una enfermedad que hace que te plantees tu propia muerte. Es una circunstancia dolorosa, pero que en algún momento llega. Quizá sea sano psicológicamente estar preparado para ella.

- ¿Están preparados los médicos para dar esa información adecuadamente?

- Tenemos falta de formación en ese aspecto, aunque la cuestión está cambiando. En la universidad poco a poco se introducen estos temas. El método de comunicar ya está inventado, está publicado en la revista ‘The Oncologist’ en el año 2000 y lo usan muchos médicos. Pero faltaba por demostrar que ese método era útil en nuestro ámbito de trabajo y nivel cultural.

- ¿Se le debe decir al paciente cuánto va a vivir?

- Mi opinión es que hay que decirle lo que necesite saber. Imagínese un padre de familia que tiene un negocio y quiere dejar las cosas arregladas. Si lo pide habría que decirle cuanto puede vivir. No decirle tres meses, sino hablar de manera aproximada, diciéndole además que hay casos que se salen de las estadísticas.

Nunca en un pasillo

¿Le han sorprendido los resultados de la tesis o era lo que ya sabía por su experiencia en el hospital?

- Me ha sorprendido la baja tasa de depresión y ansiedad. No esperaba que fuera tan reducida. Quizá se deba al método que usamos para comunicar la enfermedad.

- ¿Cómo es ese método?

- Hay un protocolo para suministrar malas noticias que sigue seis pasos. El primero es encontrar el momento adecuado; no se puede hacer en un pasillo, sino sentado. Después hay que averiguar qué sabe el paciente y cuánta información quiere tener. Después hay que compartir la información, con tacto y poco a poco, viendo cómo reacciona y, a la vez, darle apoyo emocional. Decirle qué se puede hacer y terminar la entrevista resumiendo lo fundamental, porque a veces el shock es tan grande que no es fácil enterarse. Y la familia debe estar informada de todo ello para ayudar al paciente.

Hoy, septiembre de 2008, leer nota completa

Página siguiente »

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.