fiebreLa fiebre amarilla es una enfermedad vírica infecciosa aguda, de duración breve y gravedad variable (desde cuadro similar al gripal hasta hepatitis severa y fiebre hemorrágica), transmitida al hombre por la picadura de mosquitos del género Aedes (A. aegypti, A. africanus).

Es una enfermedad infecciosa aguda que puede presentar un cuadro clínico, en su fase inicial, muy poco diferente de otras virosis, pero, posteriormente, evoluciona a un cuadro clínico más grave. La fiebre amarilla tiene un período de incubación, de tres a seis días, sin síntomas aparentes, y puede presentarse bajo dos formas clínicas: ligera o inaparente (representa el 90% de los casos) hasta la más grave, que es fulminante.

En la fase inicial de los síntomas, el cuadro clínico de la fiebre amarilla se caracteriza por fiebre, escalofrío, dolor de cabeza, dolores generalizados en el cuerpo, postración general acompañada de nauseas y vómitos. Con estas señales y síntomas, que duran entre 3 y 4 días, pueden suceder dos situaciones: la evolución natural hacia la cura y recuperación o, después de un periodo de acalmia (reposo), la aparición de la fase de mayor gravedad, que lleva al paciente a presentar señales y síntomas de colapso, de sistemas y órganos vitales, principalmente hígado y riñones.

Cuando el hígado es afectado, el paciente presenta varias formas de hemorragias por las encías, por la nariz, por los oídos, por la boca, (vómitos – hematemesis y por el intestino – melena).

La piel se pone amarilla, lo que se llama de ictericia. Cuando los riñones se ven comprometidos, el paciente presenta disminución del volumen de la orina (oliguria) y hasta su ausencia (anuria). Se observa también una señal que constituye la característica de la enfermedad, pulso lento, aún en la presencia de fiebre alta (pulso paroxístico). Todo eso ocurre en un período de tres a cinco días. Si el paciente es bien asistido en una unidad hospitalaria, podrá llegar a recuperarse. Lamentablemente, cerca del 15% de las formas graves de la fiebre amarilla podrán, en 24 horas, entrar en la fase terminal y llegar a la muerte.

En la fiebre amarilla, el diagnóstico precoz, o sea, hecho con rapidez y precisión, y una asistencia médica de buena calidad, pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte.

mosquito de la fiebre amarillaComo se puede confundir con otras enfermedades, el diagnóstico de la fiebre amarilla depende de las informaciones prestadas por el paciente y familiares, principalmente la información de haber estado presente en un periodo anterior en regiones donde existe el riesgo de transmisión de la enfermedad (información epidemiológica). Enfermedades como la malaria, leptospirosis, hepatitis fulminantes pueden confundirse con fiebre amarilla (diagnóstico diferencial). Existen, además, otras fiebres hemorrágicas de origen viral que también deben considerarse, una de ellas es el propio dengue hemorrágico.