Piden millones para la investigación de la hepatitis C. Los dueños de las patentes ponen en aprietos a estudiosos

enportada13.jpgNUEVA YORK (Por Michael Crichton, de “The New York Times”).— Los defensores de las patentes genéticas sostienen que el problema es como una tempestad en una cafetera, y que las licencias de patentes están prontamente disponibles a costo mínimo. Eso es absolutamente falso. El dueño del genoma de la hepatitis C, por ejemplo, pide millones a los investigadores para estudiar esta enfermedad. No sorprende que la mayoría de los investigadores decida estudiar algo menos caro.

Todavía hoy, más de 20 enfermedades están en posesión privada, incluidas la gripe, la hemofilia y la hepatitis C. La verdad es que esas patentes del gen no son benignas y nunca lo serán.

Ni el médico puede obtener la información pertinente. Una medicación del asma sólo funciona en ciertos pacientes. Su fabricante ha suprimido incluso los esfuerzos para desarrollar pruebas genéticas que determinarían en quiénes funciona y en quiénes no. Por fortuna, dos diputados quieren que beneficie la idea del genoma humano descifrado y sea disponible a todos. Xavier Becerra, un demócrata de California, y Dave Weldon, un republicano de Florida, patrocinaron el Acto de Accesibilidad e Investigación del Genoma, con la idea de prohibir la práctica de patentar los genes encontrados en la naturaleza. Becerra tiene el cuidado de decir que el proyecto no afecta la invención, sino que la alienta. Tiene razón.