Tres de cada cuatro niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no reciben el tratamiento adecuado, y presentan otros trastornos asociados durante la edad adulta.

El TDAH afecta a entre un 6 y un 10% de los niños mayores de 6 años. De ellos, la mitad recibe alguna atención, aunque sólo el 25% cuenta con un tratamiento correcto y adecuado.

El problema de la hiperactividad en los niños es tanto cuantitativo como cualitativo, y supone un trastorno que perdura en el tiempo y continúa en la etapa adulta, aunque con el tratamiento adecuado se produce una remisión de los síntomas. En cambio, si no se trata de la forma correcta suelen presentarse otro tipo de trastornos asociados en la edad adulta.

Además, el TDAH es un trastorno psiquiátrico que comienza en la infancia, manifestándose algún síntoma antes de los 7 años, y que persiste en la etapa adulta, pues el 50% continúa con síntomas que repercuten en ámbitos importantes de su vida.

Los tres síntomas esenciales de esta patología son la inquietud, los problemas de atención y concentración, y la impulsividad, lo cual genera en los niños problemas de aprendizaje escolar y de adaptación social.

Durante el I Congreso Internacional Multidisciplinar sobre el Trastorno por Déficit de Atención y Trastornos de la Conducta se ha subrayado que si se detecta el TDAH precozmente, no tiene por qué evolucionar de forma complicada, aunque en caso contrario tiene consecuencias graves en el trastorno de la conducta durante la edad adulta, y con frecuencia se asocia al consumo de drogas, accidentes de tráfico, trastornos emocionales y dificultades laborales.

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