Argentina, admiten que es incontrolable el mercado de medicamentos

Un triple crimen, dos suicidios, empresas fantasma y sospechas que siguen acumulándose en todos los rincones dejaron al descubierto que una parte importante del comercio de medicamentos en la Argentina tiene muy poco de saludable.

"Hay remedios adulterados que pueden haber causado muchas muertes sin habernos dado cuenta nunca. Podrían ser cientas o miles. No sabemos", señalaron los fiscales Marcelo Munilla Lacasa y Adrián Giménez, al ser consultados por LA NACION. Desde hace 11 años, ambos investigan la falsificación y la adulteración de remedios que engruesan 550 causas.

Sebastián Forza y Damián Ferrón, dos de los tres empresarios acribillados a balazos, estaban relacionados con la venta sospechosa de remedios. Ariel Vilán, que se tiró de un balcón el domingo pasado, también.

La pista sobre una posible vinculación entre los asesinatos y las actividades de droguerías trajo a la superficie una actividad ilícita que representa, según las cámaras del sector, el 10% del mercado de medicamentos, que en el país mueve unos 11.000 millones de pesos al año.

Consultadas por LA NACION, fuentes oficiales, judiciales y de ONG coincidieron en que la venta de remedios en el país, tal como está planteada, resulta incontrolable. Y todos apuntan a un eslabón: las droguerías.

Existen unas 2500 empresas dedicadas a la compra, recompra y venta de medicamentos (droguerías), que funcionan como intermediarias entre los fabricantes (laboratorios) y las farmacias -de las que hay unas 12.000-, hospitales, obras sociales, el Estado nacional y los gobiernos provinciales.

Registros paralelos

Estas sociedades anónimas deben inscribirse en el Ministerio de Salud, aunque muchas funcionan con permisos provinciales, con lo cual la lista se modifica mes tras mes y su fiscalización resulta muy complicada, por no decir imposible, según las fuentes.

Sólo Forza había operado con tres: Baires Med, Seacamp y Sanfor Salud. Y Ariel Vilán era titular de Unifarma, empresa que tiene una homónima que, llamativamente, es una de las principales importadoras de efedrina en el país. Aquellas droguerías aparecen, según Munilla Lacasa y Giménez, en muchas de las causas sobre adulteración de medicamentos.

Las investigaciones indican que Forza y Vilán insertaban en el mercado legal drogas oncológicas adulteradas (muy caras) como el Beriate y el Kaletra. También, según las averiguaciones, estaban relacionados con la venta de lotes de ritonavir, una droga para tratar el VIH, provenientes del Programa Nacional de Sida y que el Estado entrega en forma gratuita.

"No hay nada más irregular que la cadena de comercialización de medicamentos. Para adulterar se buscan productos muy costosos utilizados para tratar dolencias críticas, con el propósito de que el paciente que fallece no deje sospechas. Ningún familiar de un enfermo de cáncer, por mencionar una patología, pide después una autopsia", explicó Horacio Esber, director de Derechos Sociales de la Defensoría del Pueblo.

En febrero último, el ombudsman Eduardo Mondino advirtió sobre el descontrol en la venta de medicamentos y reclamó al Ministerio de Salud que actuara. El flujo de medicamentos en el país es de 450 millones de unidades por año, nada menos.

Ese ministerio, hoy a cargo de Graciela Ocaña, elaboró un proyecto de ley para enviar al Congreso en los próximos días, que reemplazaría a otros dos en discusión. Propone unificar los criterios para inscribir las droguerías en todo el país y reducirles a esas empresas el amplio campo de acción que actualmente poseen en la comercialización.
Sospechas e inspecciones

El Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) es el organismo encargado del control de los fármacos. Depende de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), que, a su vez, está dentro de la órbita de Ocaña.

El Iname cuenta con sólo 15 inspectores para fiscalizar todo el país. "No es un problema de número de inspectores porque, tal como está diagramado el sistema de comercialización, no alcanzaría con nada. Hace falta una nueva legislación y el compromiso de las provincias", dijo una alta fuente del Iname.

Los registros sostienen que, en la última década, el Iname realizó 32.127 inspecciones que arrojaron 581 allanamientos, 129 detenidos, 40 laboratorios clandestinos clausurados y 550 actuaciones judiciales.

Lo llamativo es que, según los registros oficiales, en 2007 se realizaron 2786 inspecciones sin que se detectaran medicamentos falsificados o adulterados. En 2006 hubo 2601 fiscalizaciones también con un saldo negativo. Apenas un año antes, 2005, con menos procedimientos (2180), 0,18% de los medicamentos controlados fueron irregulares.

Vale aclarar que Forza y Vilán fueron generosos aportantes a la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner, en 2007. Y que el 29 de marzo de 2006 el director del Registro y Fiscalización de Recursos de Salud, Jorge Antoniak (ya fallecido), firmó la autorización de inscripción de la droguería Seacamp SA, adjudicada a Forza.

Como único integrante de esa sociedad aparecía Jaime Lewanboloski, una persona que no existe, según comprobó LA NACION. El Ministerio de Salud, por entonces a cargo del actual embajador en Chile, Ginés González García, no cruzó los datos de Seacamp para certificar que el responsable de una firma que pedía autorización para vender remedios fuera de carne y hueso.

Un funcionario relevado

Hace tres meses la ministra de Salud, Graciela Ocaña, separó de su cargo al director de Registro, Fiscalización y Sanidad de Fronteras, Oscar Cavarra, de quien dependía el Programa Nacional contra el Sida. LA NACION pudo saber que la decisión de la ministra Ocaña obedeció a que la ex directora ejecutiva del PAMI habría detectado que, durante 2007, las compras del Estado en medicamentos contra esa enfermedad superaban "escandalosamente" las necesidades de los pacientes atendidos.

Por Franco Varise – De la Redacción de LA NACION – Nota completa