El académico Álvaro Pop, del Organismo Naleb´, comenta las causas que motivaron el conversatorio sobre la situación del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH-Sida) entre la población indígena guatemalteca, con el apoyo de otras entidades como Convergencia Maya Wakib Kiej.

Uno de los principales problemas que se han descubierto que existe un alto índice de subregistro de casos en la población indígena, el cual alcanzaría el 30 por ciento.

¿Qué es lo que han encontrado respecto de la población rural maya y la incidencia de contagio del VIH-Sida?

Hemos descubierto que cada vez se hay mayor contagio y existen personas portadoras del virus que ni siquiera saben que lo tienen, especialmente en el área rural.

¿A qué atribuyen el aumento del contagio?

Todo surge a raíz de una serie de nuevas influencias y contactos entre los pobladores de las áreas rurales. Específicamente con el tema de las migraciones. Para ellos, el emigrar hacia las ciudades o hacia Estados Unidos es quizás una de las principales razones para estar sufriendo más contagio.

¿Qué les sucede a estas poblaciones que cada vez se están contagiando y sin saberlo siquiera?

Se han desencadenado una serie de situaciones difíciles en las comunidades y en las familias. Debido a las condiciones de extrema pobreza, ausencia de cobertura de seguridad social y de carencia de atención hospitalaria, las condiciones se vuelven dramáticas.

¿En qué se basaron para llegar a esas conclusiones?

Lo que estamos haciendo, pero se hará en mayor medida a partir de 2009 como parte de una estrategia que planteamos ante varias instituciones, es levantar el interés por el tema entre los sectores involucrados.

En la realidad no existen datos. Hay mucho subregistro de cifras de personas infectadas. Los datos oficiales son limitados. Hay un 40 por ciento de subregistro. En los datos nacionales que existen se sabe que el 30 por ciento pertenece a población indígena.

¿Cuál es la idea de levantar el tema en la agenda pública?

Se hará con el fin de propiciar la prevención. Ahí hay un trabajo enorme que debe hacerse en lo que se refiere a educación sexual. Es el desafío. El país es profundamente conservador y las poblaciones indígenas del área rural lo son aún más.

Prensa Libre – 07 de enero de 2009 – Leer la nota completa