La mala praxis lesiona al paciente, no al sistema
La salud pública o privada no se vulnera cuando los ciudadanos hacen uso de su legítimo derecho de accionar contra médicos que no son idóneos.
Por: Mariano Aguilar
Fuente: DIRECTOR EJECUTIVO DE LA ASOCIACIÓN ARGENTINA DE ABOGADOS AMBIENTALISTAS

Es necesario rechazar los argumentos vertidos por el doctor Jorge Iapichino, Presidente de Femédica, en su columna de opinión del lunes 23 de febrero.

Los abogados no podemos permitir que se nos endilgue la responsabilidad de los males que padece el servicio del sistema de salud. Debemos rechazar asimismo el concepto de que uno de los más prósperos negocios del país es la industria del juicio por mala praxis.

El doctor Iapichino se olvida de considerar a los pacientes que han sufrido sobre su salud daños irreversibles, y se olvida también de los que han entregado su vida por el daño ocasionado. Hay que recordar que en el trámite de un juicio existe el dictamen de otro médico, que afirma sobre lo que debió haberse hecho u omitido.

Es imposible sostener en forma científica y fáctica que son los juicios de mala praxis, el sistema decenal de prescripción liberatoria y la jurisprudencia judicial los culpables de la medicina defensiva, que "aporta un factor económicamente dramático al futuro del sistema" (como señala Iapichino).

Predicamos entonces que los médicos se hagan cargo de su ejercicio indebido de la medicina, extremo que debe y tiene que ser juzgado tanto por el paciente o parientes como luego por el juez que entienda en la causa, quien se ayudará con otros médicos -peritos médicos de todas las especialidades- y resolverá si existió responsabilidad.Por otro lado, los que hacen "negocio" con la actividad medicinal no somos los abogados, sino algunos sistemas de salud prepagos, que convierten a la prestación de la medicina en un pingüe negocio.

Las palabras huelgan. Deberá hurgarse para analizar los problemas del sistema de salud en otros ítems, quizás en el contralor de las Universidades en el otorgamiento de títulos; o bien crearse un sistema de actualización y control periódico sobre la idoneidad en cada especialidad; deberán controlar la reválida de títulos a extranjeros; deberán bajarse los costos de los medicamentos, de los análisis de laboratorio; etc.

Pero de ninguna manera se puede entender que el problema de la salud pase por los juicios de mala praxis. Pensar así sería poner el carro delante de los caballos; sería poner en crisis el derecho de todo ciudadano a ejercer su garantía constitucional de recurrir a la Justicia; y a los médicos a su vez se les estaría violentando el derecho de defensa en juicio (artículos 14 y 18 de la Constitución Nacional).

En definitiva, estamos responsabilizando a un sector que nada tiene que ver con la problemática de la sanidad poblacional y que en el caso de ser bien ejercida, la Justicia no actuaría.

La mala praxis sólo lesiona al paciente y no al sistema de salud de la República Argentina. Menos a su futuro, como auguraba el artículo del doctor Iapichino.

Pedido de publicación Adriana de Darío – Nota de Diario Clarín – 03 de marzo de 2009 – Link a nota completa