Por el Dr. Pedro Miguel Palacios Celi

Hace unos meses, cinco amigos, nos reuníamos semanalmente, en un Hospital de la Seguridad Social en Lima, nos habíamos hecho amigos los lunes en el ¡Servicio de Cirugía y Trasplante de Hígado!, éramos 3 médicos, un arquitecto y un abogado, llenos de vigor, con proyectos  aún realizables, compartíamos el mismo  sueño… ¡Sólo aspirábamos a seguir viviendo!, y  también compartíamos, el mismo enemigo: el “Hostis Humanis generis”: el Virus de la Hepatitis, con el tiempo, compartimos muchos días y noches, corriendo a los diferentes Hospitales en busca de órganos…¡Y nada!, tocábamos las puertas de varios congresistas…¡en vano!, hacíamos cola en las ventanillas de la Presidencia de la República para dejar nuestras solicitudes…¡nada!, llamábamos  a los diferentes medios de comunicación escrita y televisiva …¡Y lo de siempre: Nada!, nuestra tozudez fue mermando igual que nuestro fibro-test, nuestra  desolación aumentaba, como  las transaminasas en la sangre, éramos crónicos inquilinos de la Hospitalización, de la UCI, cada día estábamos mas ictéricos,mas delgados y nuestro abdomen mas prominente, lleno de ascitis…las cavidades cardíacas estaban llenas de lágrimas y el tejido Silencioso del Espíritu estaba afónico clamando  ayuda divina, las voces y arengas de amigos eran apenas eslóganes huecos a pesar de su entusiasmo,¡cada día los cirios prendidos a Dios…eran apagados por el diablo!, una noche Marco moría  en medio de la hematemesis, nosotros orábamos… entró en Coma y mientras agonizaba llegó un órgano y hoy sonríe, Miguel había ido al Santísimo a reclamar Vida y a pedir perdón por todos sus pecados,  Dios lo escuchó, esa madrugada lo Trasplantaron y Hoy sonríe,  Wilfredo Olea  fue invadido por la metástasis, agonizaba cuando fui a despedirme…me miraba con sus ojos vivaces, quería hablar, pero la metástasis había destruido sus cuerdas vocales, lloramos, sus manos huesudas y frías  estrecharon las mías con fuerza desolada…aún las siento, unas noches después murió, lo sepultaron en su natal Sullana …el Cardiólogo Rivera y el Arquitecto Américo  murieron días después, tras penosa agonía …¡Nunca llegó un órgano para ellos!, los lunes aún  los busco entre los pacientes del Hospital, en tanto los virus de la hepatitis B, C, D, E…¡Que mas da!, todos son de la misma familia y calaña, aún navegan en la sangre, aún se esconden en los cromosomas Nucleares de los Hepatocitos, aún se reproducen por miles y miles cada hora.
Este día el Mundo, recuerda la magnitud de esta enfermedad y la recuerda no con sentido Mediático, sino al son  de los  tambores de Guerra, que ya retumban, para prevenir  con Vacunas y para derrotarla con un diagnóstico precoz, en el mundo hay alrededor de 500 millones de infectados (entre B y C, además de los millones de infectados por otros Virus como el SIDA, Influenza), en el Perú hay 400,000 casos detectados y un número indeterminado de personas que desconoce si tienen o no esta Infección, que luego después transitaran con sandalias las arenas calcinantes de la Cirrosis y el Cáncer, que  pone a prueba el Valor y el Coraje de la familia entera. Contra esta Dictadura de los Virus, que asesinan a millones de Hombres, ante la inercia del Estado el Gobierno  actual, debería recordar a Jacques Maritain que dijo “De ninguna manera el Hombre existe para el Estado, es el Estado el que existe para el Hombre” y la Sociedad actual debe recordar a Albert Camus ¡El Hombre viene de parte alguna y va a ninguna parte, debe optar, pues, por el suicidio o la Vida, si opta por esta…Debe comprometerse!, la lucha contra la Dictadura de estos Virus criminales compromete al Estado y a todos nosotros sin embargo ambos le hemos damos la espalda a esta lucha…por eso murieron Américo, Wilfredo, Carlos y muchos, muchos  más…¡sus Almas…quedaron sin Cuerpo, en una Sociedad  donde los  Cuerpos viven sin Alma!.