1. Autonomía y confianza
2. Conceptos básicos
3. Responsabilidad moral en medicina
4. Características de la relación Medico-Paciente
5. Modelos de relación Medico- Paciente
6. ¿Cuál es el papel del familiar en esta relación médico-paciente?

Por Juan Manuel Carrera – Estudiante de Medicina de la Universidad Buenos Aires. Monografías – Leer la nota completa

Entre los aspectos que se pueden analizar para estudiar la evolución de la relación médico-paciente en cuanto a la autonomía de éste último, señalaremos los siguientes: La constitución de la Medicina como ciencia. La medicina en el pasado ofrecía una mayor posibilidad de elección a los enfermos, por la coexistencia de diversos sistemas o teorías médicas que fueron perdiendo vigencia a favor de un único modelo: la Medicina oficial. Al constituirse la medicina científica, más centrada en la enfermedad y en los medios diagnósticos y terapéuticos, que en el mismo paciente, y expresada en un lenguaje científico. Se incrementó la distancia del paciente y de sus familias respecto del médico. El paciente, cada vez sabía menos y confiaba menos en sí mismo, mientras que el médico, por el contrario, cada vez contaba con más datos, con mejores medios diagnósticos y terapéuticos, por lo que incrementaba su capacidad de decisión.

Paradójicamente, el desarrollo científico, como afirmaba Peabody, empeoró la relación médico-paciente en un momento en que la medicina mejoró sensiblemente. Desde este punto de vista, a lo largo del siglo XX, los enfermos tuvieron menos autonomía que cien años atrás. El desarrollo de las especialidades y los cambios en la organización asistencial producidos a lo largo del s. XX. La medicina hospitalaria, la consolidación de los seguros de enfermedad y de los procesos de colectivización, como la Seguridad Social, todos ellos han modificado el modelo de la profesión médica y han favorecido la aparición de conflictos de interés derivados del hecho de tener que responder, sobre una misma actuación, ante distintos sujetos -el pagador o contratante y el paciente- con intereses diferentes.

La consideración de cuál ha sido la evolución de la práctica médica con relación a la información médica, condición imprescindible para que el enfermo pueda consentir a una actuación clínica. Es éste un aspecto en el que el parecer, por parte de los profesionales, no ha sido unánime, y que nos ofrece una interesante evolución a través del tiempo. A lo que hay que unir los cambios de una sociedad

basada en el respeto a los derechos humanos y cada vez más intervencionista. Estamos en un tiempo de desarrollo de las responsabilidades sociales, tanto por parte de los médicos, como de los pacientes y sus familias. El derecho a la información epidemiológica, la no tolerancia de la irresponsabilidad ante la propia salud -tabaquismo, obesidad, etc. y el desarrollo de la medicina preventiva, son ejemplos de ello.

Un aspecto ineludible en el actual debate sobre la autonomía del paciente es la cuestión económica, ya que el racionamiento en las prestaciones sanitarias condiciona la posibilidad de elección del paciente.

Autonomía y confianza

Con independencia de las cuestiones antes enunciadas, el hecho de contar con el enfermo en la asistencia médica no es nuevo: en la relación médico-paciente, el respeto mutuo es esencial. Ni el paciente, ni la familia pueden imponer un criterio de actuación que no sea profesional o que vaya en contra del parecer de un profesional.

Con relación al respeto al paciente, ya en 1952, Laín Entralgo manifestaba: "El médico de hoy ha llegado a plantearse con relativa lucidez intelectual la antinomia que entrañan sus dos actos principales, el terapéutico y el diagnóstico, en cuanto referidos a un ser –el hombre enfermo- que es a la vez naturaleza sensible y persona, principio de operaciones materiales y supuesto racional, paciente de acciones necesarias y autor de acciones libres". Es decir, "el tratamiento de una enfermedad puede ser enteramente impersonal; el cuidado de un paciente debe ser completamente personal".

El cuidar al paciente como misión, ¿es una actuación paternalista? Parece más bien una de las manifestaciones propias de la actividad clínica en la que "no es posible tratar de forma abstracta sino concreta e individual".

La significación de la interrelación entre el médico y el paciente ha de ser fuertemente acentuada; ya que, en gran medida, el diagnóstico y el tratamiento dependen directamente de ella y el fallo del médico en establecer esta relación conlleva una gran pérdida de efectividad en el cuidado de los pacientes.

Son muchas las cuestiones que quedan abiertas. Es tiempo de intentar responder a los interrogantes que antes enunciamos. Es momento para reconsiderar la autonomía del enfermo, algo que no es nuevo en la práctica médica y que afecta directamente a los profesionales y a los enfermos, ya que está intrínsecamente unido a la relación médico-paciente.

Conceptos básicos:

Por relación médico-enfermo se entiende aquella interacción que se establece entre el médico y el paciente con el fin de devolverle a éste la salud, aliviar su padecimiento y prevenir la enfermedad. Para que el médico pueda aplicar sus conocimientos teóricos y técnicos al diagnóstico y tratamiento, necesita establecer este diálogo con el enfermo del que depende en gran parte el éxito terapéutico.

La relación médico-paciente, sigue siendo, por encima de los avances tecnológicos, tan importante para la práctica médica y tan imprescindible en la formación integral del médico, como siempre; o un poco más si cabe, dado el deterioro a que viene estando sometida dicha relación, tanto por la utilización hipertrófica de las medidas técnicas, como por la masificación asociada con las tendencias socializadoras y preventivas, que la Medicina ha experimentado en los últimos años.

Responsabilidad moral en medicina:

La Moral es un valor por antonomasia y abarca de un modo integral la actividad humana. Ninguna otra disciplina puede jerarquizar tanto los valores humanos como la Moral. Toda ciencia es autónoma pero, al mismo tiempo, toda ciencia como actividad humana, es decir, realizada por y para el hombre en una dimensión histórica existencial, no puede escapar a los límites que impone la Moral. Y esto es así porque el objetivo de la Moral es el hombre, y éste, como sujeto de finalidad inmanente y trascendente, es un valor supremo, superior a cualquier valor que pueda proporcionar la ciencia o la técnica. Hay quienes sostienen que la Medicina, como ciencia, podría encontrarse al margen de lo propiamente ético, moral y/o religioso. Pero estar al margen no significa estar en contra o ser contrario. El científico debe respetar las leyes y los deberes morales, tiene que poseer una orientación moral. Cuando hablamos de orientación moral en la Medicina no nos referimos específicamente a la ciencia médica como tal sino a sus representantes y cultores, y por ello sostenemos que la persona del médico y toda su actividad científica se mueve en el campo de la Moral. No es lógico hablar de oposición entre Medicina y Moral; esta última no entraña peligros ni obstáculos para el interés de la ciencia.

La Moral en Medicina no se refiere a los límites de las posibilidades y conocimientos teóricos y prácticos sino a los límites de los deberes y derechos del científico como persona; se refiere a la forma en que se alcanzan y se utilizan estos conocimientos.

El médico debe aprender que los dramas morales son tan reales como los fenómenos físicos y su importancia es mucho mayor. La autoridad moral del médico constituye la clave del éxito terapéutico. La técnica sola nunca podrá penetrar hasta la profunda raíz de ese ser misterioso llamado hombre, que tiene necesidades que ni la técnica ni la ciencia pueden satisfacer.

La ley moral nos enseña que la salud es la justa jerarquía de la persona y el hombre, como persona, posee un proyecto existencial con un destino eterno junto a una conciencia creadora que no está referida únicamente al mundo biológico sino también al mundo moral que él mismo puede entrever en las experiencias de su vida. Por desgracia observamos con demasiada frecuencia a médicos que viven atrapados en una sola dimensión en la que prevalece lo material, haciendo culto de la dinerolatría, transformándose en comerciantes de la salud, verdaderos opresores de los enfermos

Características de la relación Medico-Paciente:

  La atención médica es una forma específica de asistencia, de ayuda técnica interhumana. Su especificidad le viene dada tanto por las especiales características del "objeto" a reparar que es un sujeto, un ser humano, como por algunas de las características de la técnica de reparación en la que participa como instrumento la misma personalidad de otro ser humano. En ambos casos, lo que hay que "arreglar" y el que "arregla", son personas humanas y la relación interhumana forma parte de la misma técnica. Con palabras de Kollar: "se espera que el médico se ocupe no sólo del organismo enfermo, sino, así mismo, del estado del organismo entero, del hombre en su totalidad, porque se encuentra de hecho frente a una persona no ante un órgano aislado, ni ante una psique abstracta".

  Como toda relación interhumana implica, en último término, actitudes de solidaridad con un prójimo actitudes de projimidad, como señalan Barcia y Nieto que necesita ayuda, pero una ayuda y una solidaridad especialmente trascendentes, puesto que la enfermedad supone una necesidad, un sufrimiento, que implica al propio cuerpo, a la intimidad de la propia persona. De aquí que el instrumento más adecuado para la relación, sea la comunicación verbal y no verbal y el vínculo más apropiado la empatía o capacidad de ponerse en el lugar del otro, de sintonizar con sus vivencias.

Como toda relación interpersonal de ayuda tiene características, motivacionales y actitudinales, de dependencia y necesidad, de altruismo y ayuda desinteresada, de confianza, análogas a las de otras relaciones naturales de asistencia, desiguales y asimétricas: padres-hijos, maestros-alumnos. Por ello tiende a configurarse según dichos modelos relacionales que favorecen las actitudes espontáneas de confianza y de altruismo en la relación y suponen, también técnicamente, el mejor vehículo para las medidas más técnicas.

Como toda relación de asistencia técnica tiene la formalidad de un contrato por el que el experto, el técnico, ofrece unos servicios o prestaciones al usuario de un bien como la salud que, al no ser sólo como todos un bien individual y privado, sino también social y público adquiere el carácter de hecho social. Desde este punto de vista la relación médico-enfermo "socialmente institucionalizada", estaría delimitada por las expectativas que la sociedad tiene de los roles, de los papeles, de médico y enfermo. De uno y otro se esperan una serie de comportamientos, de derechos y deberes, por los que ambos técnico y usuario se comprometen a administrar, cuidar y restaurar en su caso, el bien de la salud.

  Pero también el contrato, por la especial naturaleza del bien que se halla en juego, conlleva, además de las actitudes altruistas y de confianza ya dichas, y sin las que el contrato quedaría sin operatividad, la aceptación, más o menos implícita, de las limitaciones de la técnica y del riesgo y del fracaso, en su caso, del servicio prestado. Esto es así debido a la imposibilidad de controlar todas las variables de los procesos naturales y, por lo tanto, a la condición de sólo medios y no de resultados, de los cuidados médicos

Necio sería olvidar que una buena relación médico – paciente evita la mayoría de los cuestionamientos del enfermo a las terapias por recibir o recibidas. El paciente (incluso el menos letrado) exige saber.

A veces pide informes parciales, a veces solicita detalles y numerosas aclaraciones a sus dudas. Muchos de sus miedos demandan de nuestra comprensión y apoyo. No basta con que le digamos lo que tiene y lo que haremos (o hemos decidido hacer) sino que espera nuestra comprensión. En algunos casos le interesa nuestra "complicidad" o nuestra prudencia en el informe a sus familiares. A veces son éstos los que solicitan nuestro silencio. Cada enfermo es un individuo, una persona no comparable a otra, cada cual requiere una atención personalizada de su enfermedad y siempre demanda que ella sea integral.

Lo físico le importa, pero también las posibles consecuencias de nuestro accionar u omisión. Su presente y su futuro se hacen visibles en cada consulta médica. Su mente rechaza o acepta el mal que lo aqueja, no reacciona como quiere, sino que lo hace como puede y no siempre colaborando con las necesidades de su búsqueda de ayuda en su relación con nosotros.

Muchas veces escapa consciente o no en un estado de inseguridad e indefensión simulando una convicción que lejos está de sentir.

Sus pedidos de ayuda pueden ser enmascarados bajo una actitud de dudosa expectativa, pueden cuestionar lo incuestionable. Siempre existe una pregunta latente: ¿porqué a mí? En nosotros están para él todas las respuestas, nos exige convicción y claridad en ellas.

Habiendo pasado la época del "paternalismo" y dominio médico nos encontramos en la etapa de todos los ¿porqué?. La falta de respuestas adecuadas nos acerca a la demanda oral y/o legal que tratamos de evitar.

Un paciente que ha demandado una vez nunca más confía en ningún médico y se halla expuesto al abandono, la angustia y su futuro es realmente dramático. Se rige por el "nunca más" o el "nada más" y su desilusión hacia la vida misma lo lleva a actitudes que todos los días lo deterioran un poco más.

Modelos de relación Medico- Paciente:

Algunos autores, atendiendo a los diferentes factores que intervienen en la relación, han analizado las distintas formas que puede adoptar la relación médico-enfermo. Entre ellas destacan los modelos, ya clásicos, de Szasz y Hollender, Von Gebsattell, y Tatossian. Dichos autores analizan las diferentes actitudes e interacciones entre médico y paciente según el tipo de enfermedad de que se trate aguda o crónica, la mayor o menor capacidad de participación y colaboración del enfermo, el momento del acto médico en que se esté anamnésico, diagnóstico, terapéutico, etc. Aunque como construcción teórica, y por lo tanto artificial, cada modelo enfatiza un factor como determinante de la dinámica de la relación, en la práctica constituyen diferentes puntos de vista de la misma realidad, que se complementan y pueden ayudar a entender mejor las distintas etapas de este encuentro.

TIPOS DE RELACIÓN MEDICO-PACIENTE SEGÚN EL GRADO DE PARTICIPACIÓN:

Szasz y Hollender, teniendo en cuenta el grado de actividad y participación de médico y paciente en la interacción, describen tres niveles o modalidades de relación médico-paciente.

El nivel 1, o de "actividad del médico y pasividad del enfermo", es el tipo de relación que se produce en situaciones en que el paciente es incapaz de valerse por si mismo: situaciones de urgencia médica o quirúrgica, pacientes con pérdida o alteración de conciencia, estados de agitación o delirio agudo, etc. En estos casos, el médico asume el protagonismo y toda la responsabilidad del tratamiento. El prototipo de este nivel de relación sería el que se establece entre una madre y su recién nacido: relación madre-lactante.

El nivel 2 o de "dirección del médico y cooperación del enfermo", es el tipo de relación que tiende a darse en las enfermedades agudas, infecciosas, traumáticas, etc., en las que el paciente es capaz de cooperar y contribuir en el propio tratamiento. El médico dirige, como experto, la intervención adopta una actitud directiva, y el paciente colabora contestando a sus preguntas, dando su opinión, y realizando lo que se le pide. El prototipo de relación de nivel 2 sería el que se establece entre un progenitor y su hijo no adulto: relación padre-niño.

El nivel 3 o de "participación mutua y recíproca del médico y del paciente", es la forma de relación más adecuada en las enfermedades crónicas, en las rehabilitaciones postoperatorias o postraumáticas, en las readaptaciones físicas o psíquicas, y en general en todas las situaciones, muy frecuentes en el mundo médico actual, en que el paciente puede asumir una participación activa, e incluso la iniciativa, en el tratamiento: Así en pacientes diabéticos, enfermedades cardiacas, enfermedades de la vejez, etc., el médico valora las necesidades, instruye y supervisa al paciente, que, a su vez, lleva a cabo el tratamiento por si mismo, según lo programado, y con la posibilidad de sugerir otras alternativas o decidir la necesidad y prioricidad de una nueva consulta. El prototipo de relación que establecen es el de una cooperación entre personas adultas: relación adulto-adulto.

Como parece lógico, no es que haya un nivel de relación mejor que otro, pero sí uno más adecuado para un determinado padecimiento o una situación clínica dada. Frecuentemente médico y paciente tendrán que modificar su actitud a lo largo de una misma enfermedad y adoptar uno u otro tipo de relación de acuerdo con lo que permitan o requieran las circunstancias.

TIPOS DE RELACIÓN MEDICO-PACIENTE SEGÚN EL GRADO DE PERSONALIZACIÓN:

Von Gebsattel describe las fases por las que pasa la relación médico-enfermo según el distinto grado de relación interpersonal que adquiere la misma durante el acto médico. Así en una primera fase de llamada, el paciente acude al médico solicitando remedio para sus dolencias y el médico responde acudiendo a satisfacer las necesidades del enfermo. La relación entre un hombre experto y un hombre que sufre es todavía, desde el punto de vista interpersonal, anónima. En una segunda fase de objetivación, el interés del médico se centra en el examen "científico" del proceso patológico, por lo que las relaciones personales pasan a un segundo plano, relacionándose con el paciente más como "un objeto de estudio" que como una persona.

Finalmente, en la fase denominada de personalización, realizado ya el diagnóstico y establecido el plan terapéutico, es cuando el médico se relaciona, por fin, no sólo con un hombre que sufre o un "caso", sino con una persona enferma determinada, que es ya "su" enfermo.

TIPOS DE RELACIÓN MEDICO-PACIENTE SEGÚN EL OBJETIVO DE LA RELACIÓN:

Otra forma de entender la relación médico-paciente, propuesta por Tatossian, distingue dos tipos de relación según que la interacción entre el médico y el enfermo sea directamente interpersonal o se halle mediatizada por el órgano enfermo.

En el modelo interpersonal de relación, la enfermedad es considerada como un todo el trastorno forma parte del paciente y se produce una implicación personal en la relación, ya que ésta se establece directamente entre dos personas entendidas en su globalidad afectivo-intelectual. El médico no sólo ve el órgano enfermo, sino la totalidad del paciente, lo somático y lo psíquico. La actitud del terapeuta resuena sobre la del paciente, de modo que "se pasa de la medicina de una persona a la medicina de dos personas". Es la relación que se utiliza en psiquiatría y más aún en psicoterapia.

En el modelo técnico de servicio de la relación, la atención se centra en el órgano "que no marcha bien" y el paciente adquiere connotaciones de cliente que solicita la reparación del mismo. Se trata de una relación más pragmática, operativa y funcional, dirigida a la obtención de información sobre la alteración del órgano y el tipo de restauración que se pretende. Es el modelo de relación que caracteriza la práctica médica general y las especialidades médicas, y que, si se exagera, corre el peligro de ignorar la personalidad o incluso parcelar el cuerpo físico del paciente, tratando al órgano enfermo, como si de un auténtico objeto se tratara.

Sin duda que ambos modelos se complementan, aunque el objetivo principal de la relación puede variar, según el momento de que se trate. El médico debe prestar atención a los síntomas y a los exámenes de laboratorio, pero sin desatender la relación con el paciente, que es la que le va a proporcionar la comprensión tanto de los síntomas y de su elaboración psicológica como del paciente en su totalidad.

¿Cuál es el papel del familiar en esta relación médico-paciente?:
     Pareciera que el único responsable del abordaje del paciente es el médico, pero realmente no lo es… El familiar del niño enfermo juega un papel fundamental, a fin de cuentas es el que mejor conoce al enfermo. Cuenta con suficiente información de vital importancia que si por estrés o enojo o por ser muy exigente no la ofrece al médico, lo cual irá en deterioro del diagnóstico de sospecha que se trata de establecer. Por otra parte, es también obligación del familiar el preguntar la condición de su paciente, pedir de una forma cortés la explicación de términos médicos que no entendió o simplemente pedir que le repitan la información que no entendió. No hay justificación de quedarse con dudas sobre diagnósticos o tratamientos.
     Por otra parte, deberán ser pacientes, confiar en el o los médicos que están atendiendo a su niño enfermo, y considerar siempre que si aún no se le ha ofrecido el abordaje inicial seguramente siempre será porque desgraciadamente existe algún otro paciente que corre peligro su vida y requiere de una atención más inmediata.

Recomendaciones a los familiares para tener una buena relación médico-paciente.
     1) Ofrezca a su médico la mayor cantidad de información disponible sobre la enfermedad que se sospecha durante su interrogatorio.
     2) Dele la oportunidad a su médico de establecer un diagnóstico y tratamiento para determinar posteriormente una buena evolución, téngale confianza.
     3) Pida siempre que un mismo médico le dé la información a una hora determinada en caso de hospitalización.
     4) Nunca busque información de muchas fuentes, ya que encontrará contradicciones, lo que generará incertidumbre.
     5) Nunca se quede con ninguna duda sobre el problema que están tratando de resolver los médicos.
     6) Si existe mala evolución o no ve mejoría de su paciente hágaselo saber al médico tratante y, de ser necesario, expóngale su interés de solicitar alguna otra opinión médica.
     7) Siempre deberá existir un familiar responsable, quien será el único encargado de otorgar y recibir información de la condición del paciente y éste, a su vez, será el que informará al resto de la familia, de esta forma se evitarán malos entendidos.
     8) Recuerde que el trabajo del médico es ayudarle, ayúdelo, para el beneficio de su paciente.

Juan Manuel Carrera – Estudiante de Medicina de la Universidad Buenos Aires. Monografías – Leer la nota completa

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Por el Dr. Pedro Miguel Palacios Celi

Hace unos meses, cinco amigos, nos reuníamos semanalmente, en un Hospital de la Seguridad Social en Lima, nos habíamos hecho amigos los lunes en el ¡Servicio de Cirugía y Trasplante de Hígado!, éramos 3 médicos, un arquitecto y un abogado, llenos de vigor, con proyectos  aún realizables, compartíamos el mismo  sueño… ¡Sólo aspirábamos a seguir viviendo!, y  también compartíamos, el mismo enemigo: el “Hostis Humanis generis”: el Virus de la Hepatitis, con el tiempo, compartimos muchos días y noches, corriendo a los diferentes Hospitales en busca de órganos…¡Y nada!, tocábamos las puertas de varios congresistas…¡en vano!, hacíamos cola en las ventanillas de la Presidencia de la República para dejar nuestras solicitudes…¡nada!, llamábamos  a los diferentes medios de comunicación escrita y televisiva …¡Y lo de siempre: Nada!, nuestra tozudez fue mermando igual que nuestro fibro-test, nuestra  desolación aumentaba, como  las transaminasas en la sangre, éramos crónicos inquilinos de la Hospitalización, de la UCI, cada día estábamos mas ictéricos,mas delgados y nuestro abdomen mas prominente, lleno de ascitis…las cavidades cardíacas estaban llenas de lágrimas y el tejido Silencioso del Espíritu estaba afónico clamando  ayuda divina, las voces y arengas de amigos eran apenas eslóganes huecos a pesar de su entusiasmo,¡cada día los cirios prendidos a Dios…eran apagados por el diablo!, una noche Marco moría  en medio de la hematemesis, nosotros orábamos… entró en Coma y mientras agonizaba llegó un órgano y hoy sonríe, Miguel había ido al Santísimo a reclamar Vida y a pedir perdón por todos sus pecados,  Dios lo escuchó, esa madrugada lo Trasplantaron y Hoy sonríe,  Wilfredo Olea  fue invadido por la metástasis, agonizaba cuando fui a despedirme…me miraba con sus ojos vivaces, quería hablar, pero la metástasis había destruido sus cuerdas vocales, lloramos, sus manos huesudas y frías  estrecharon las mías con fuerza desolada…aún las siento, unas noches después murió, lo sepultaron en su natal Sullana …el Cardiólogo Rivera y el Arquitecto Américo  murieron días después, tras penosa agonía …¡Nunca llegó un órgano para ellos!, los lunes aún  los busco entre los pacientes del Hospital, en tanto los virus de la hepatitis B, C, D, E…¡Que mas da!, todos son de la misma familia y calaña, aún navegan en la sangre, aún se esconden en los cromosomas Nucleares de los Hepatocitos, aún se reproducen por miles y miles cada hora.
Este día el Mundo, recuerda la magnitud de esta enfermedad y la recuerda no con sentido Mediático, sino al son  de los  tambores de Guerra, que ya retumban, para prevenir  con Vacunas y para derrotarla con un diagnóstico precoz, en el mundo hay alrededor de 500 millones de infectados (entre B y C, además de los millones de infectados por otros Virus como el SIDA, Influenza), en el Perú hay 400,000 casos detectados y un número indeterminado de personas que desconoce si tienen o no esta Infección, que luego después transitaran con sandalias las arenas calcinantes de la Cirrosis y el Cáncer, que  pone a prueba el Valor y el Coraje de la familia entera. Contra esta Dictadura de los Virus, que asesinan a millones de Hombres, ante la inercia del Estado el Gobierno  actual, debería recordar a Jacques Maritain que dijo “De ninguna manera el Hombre existe para el Estado, es el Estado el que existe para el Hombre” y la Sociedad actual debe recordar a Albert Camus ¡El Hombre viene de parte alguna y va a ninguna parte, debe optar, pues, por el suicidio o la Vida, si opta por esta…Debe comprometerse!, la lucha contra la Dictadura de estos Virus criminales compromete al Estado y a todos nosotros sin embargo ambos le hemos damos la espalda a esta lucha…por eso murieron Américo, Wilfredo, Carlos y muchos, muchos  más…¡sus Almas…quedaron sin Cuerpo, en una Sociedad  donde los  Cuerpos viven sin Alma!.

Estos videos los tomamos de la fundación hcv sin fronteras de argentina, nos parecieron muy buenos – TodoSalud

 

El spot del Día Mundial de la Hepatitis 2009 en Argentina se refiere a que una de cada doce personas en el mundo viven con Hepatitis B o Hepatitis C y la mayoría no lo sabe, está realizado solidariamente por Juanjo Varrá para la Fundación HCV Sin Fronteras, participaron con sus voces alumnos de la Carrera de Locutor Nacional de Radio y Televisión del Instituto ETER de la Ciudad de Mar del Plata.
Las voces son de: Evangelina Moreira, Nicolás Fernández y Estefanía Iturralde.

Solicitar este video en formato para TV al email info@hcvsinfronteras.org.ar

VIDEO 2 – Día Mundial de la Hepatitis

 

El spot del Día Mundial de la Hepatitis 2009 en Argentina se refiere a la Hepatitis B y a la Hepatitis C, está realizado solidariamente por Juanjo Varrá para la Fundación HCV Sin Fronteras de Pinamar, participaron con sus voces alumnos de la Carrera de Locutor Nacional de Radio y Televisión del Instituto ETER de la Ciudad de Mar del Plata.
Las voces son de: Evangelina Moreira, Nicolás Fernández y Estefanía Iturralde.

Solicitar este video en formato para TV al email info@hcvsinfronteras.org.ar

 

Foto de la NoticiaEl Parlament aprobó hoy por unanimidad una Proposición No de Ley presentada por el PSIB, a la que se añadieron dos enmiendas del PP y el Grupo Mixto, mediante la cual se instó al Govern a llevar a cabo las actuaciones necesarias para que los médicos que ejerzan en Baleares puedan disponer del cannabis como recurso terapéutico cuando sea adecuado para mejorar la salud de los pacientes o paliar los efectos causados por diferentes patologías.

   Asimismo, mediante la enmienda de adición del PP, se pidió al Ejecutivo autonómico que inicie un programa piloto sobre la dispensación, efectos y seguimiento del uso terapéutico del cannabis en los pacientes oncológicos que los facultativos de salud consideren oportuno.

   El Grupo Mixto también incorporó una enmienda de sustitución, gracias a la cual la Cámara reclamó al Govern que haga un seguimiento de las experiencias y los programas piloto a nivel nacional e internacional que se están realizando sobre el uso terapéutico del cannabis y los beneficios que pueda aportar a los pacientes afectados por diferentes enfermedades.

   El Parlament aprobó esta iniciativa, después de que el PSIB defendiera una Proposición No de Ley en la que se instaba al Ejecutivo balear a llevar a cabo las actuaciones necesarias para que los facultativos puedan administrar cannabis en las formas que crean conveniente y sea más beneficioso para los pacientes.

   Así, esta Proposición fue ligeramente modificada con los cambios introducidos por la enmienda de adición de los ‘populares’ y las enmiendas de sustitución del Grupo Mixto, defendidas por Marián Suárez.

Europapress – abril de 2009 – Leer la nota completa

Es considerado el mal del siglo y se cree que hasta el cambio de horario puede producir alteraciones; el cuerpo humano requiere de 72 horas para que se adapte al nuevo tiempo de dormir, comer y trabajar.

El 90 por ciento de las enfermedades son ocasionadas por una situación de estrés, de acuerdo a la Asociación Americana de la Salud; mientras que la Organización Mundial de la Salud considera que son el 70 por ciento.

Por ello el estrés ha sido llamada la enfermedad del siglo, y se cree que hasta el cambio de horario puede producir un grado de estrés, que requiere de 72 horas para que el cuerpo humano se adapte al nuevo tiempo de dormir, comer y trabajar.

El psicoterapeuta Francisco Javier Marentes Rivas, señaló que el 70 por ciento de las personas que acuden a su consulta presentan enfermedades ocasionadas por estrés.

Aunque el estrés positivo permite la superación de los problemas y el conseguir metas, su presencia no es tomada en cuenta sino hasta que aparecen síntomas físicos o actitudes evidentes; la acumulación de estrés agrava cualquier enfermedad, y deja al cuerpo indefenso ante cualquier virus, bacteria u hongo.
Esto se debe a que cuando una persona tiene demasiado estrés su sistema inmune se debilita, y queda expuesto a las condiciones del medio ambiente, según explicó Celsa López Campos, Subdirectora del Centro de Investigación en Ciencias de la Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, Unidad Torreón.

Estas enfermedades que ocasiona el estrés, son en su mayoría metabólicas, como la hipertensión y la diabetes mellitus con todas sus neuropatías; y la gravedad se intensifica cuando la persona tiene una vida sedentaria y desordenada.

Esta resistencia a las situaciones de la vida, puede ocasionar padecimientos como irritabilidad, insomnio o exceso de sueño, dolores de cabeza o musculares, aislamiento, falta de concentración, gastritis, ansiedad generalizada, angustia, irritabilidad injustificada, cambios de humor, distanciamiento de las relaciones socio afectivas y ataques de pánico

También ocasiona dolor en la espalda alta y baja, así como en las articulaciones y cansancio injustificado.
Además, el estrés es el origen de conductas depresivas, suicidas, adicción a medicamentos o drogas, trastornos alimenticios como anorexia o bulimia.

Es por ello que los médicos recomiendan actividades físicas o mentales que proporcionen espacios de esparcimiento, relajación y diversión.

De acuerdo a López Campos, el estrés ocasiona depresión, enfermedad que hace unas décadas era considerada propia de mujeres y ancianos, y que ahora es demasiado frecuente entre los jóvenes.
Esta doctora explicó que no hay estudios en México respecto a esta situación, pero en Europa han diagnosticado que el suicidio, está entre las tres primeras causas de muerte entre los jóvenes.
De acuerdo al nutriólogo y terapeuta complementario, Gerardo Olivio Espinoza, el 35 por ciento de los pacientes que toman terapias alternativas para reducir el estrés son jóvenes universitarios.

El psicólogo Manuel Cervantes Mijares explicó que son los cambios vertiginosos que se presentan en la vida y la resistencia a ellos, lo que ocasiona el estado de tensión, esto es el estrés.

Tales situaciones y la resistencia no se presenta sólo en los adultos y adultos mayores, sino en jóvenes y niños provocando enfermedades.

Milenio – 07 de abril de 2009 – Leer la nota completa

La porfiria cutánea tardía (PCT) es uno de los tipos más comunes de la porfiria, una enfermedad causada por la deficiencia de una enzima denominada descarboxilasa uroporfirinógena (UROD). La menor actividad de la UROD provoca una producción y acumulación excesivas de la proteína uroporfirinógena en la sangre y la orina. Esto da lugar a una producción anómala de hemo, un compuesto presente en todos los tejidos orgánicos y en especial en el hígado y los glóbulos rojos.
La PCT puede originarse o bien desencadenarse por la hemocromatosis (acumulación de hierro en el hígado), abuso del alcohol, consumo de estrógenos, hepatitis C y otras infecciones víricas. La deficiencia de UROD hereditaria está detrás del 20% de los casos de PCT.

SÍNTOMAS
Los síntomas de la PCT se limitan casi exclusivamente a la piel. Provoca lesiones o ampollas cutáneas que se extienden sobre todo por las manos, antebrazos, la nuca y cara y las áreas expuestas al sol. La piel puede enrojecerse, formar ampollas y pelarse tras la exposición al sol o un pequeño golpe. Además, la PCT puede oscurecer o aclarar la epidermis, aumentar el vello facial, causar cicatrices, alopecia (calvicie), engrosar la piel, provocar picores y acelerar el envejecimiento de la piel. En los casos más graves puede depositarse calcio en la piel y causar úlceras que no se curan.
Las enzimas que indican la función hepática pueden ser anómalas en las analíticas, aunque normalmente sólo están un poco elevadas.
Debe realizarse una biopsia hepática para determinar las reservas de hierro y comprobar los daños que está causando la PCT.

DIAGNÓSTICO
El diagnóstico se establece por la presencia de lesiones cutáneas mediante una exploración física, acompañado del análisis de la
UROD en muestras de sangre, orina y heces.

TRATAMIENTO
Los signos y síntomas de la PCT pueden controlarse, pero no existe una cura. El tratamiento consiste en evitar el sol, el alcohol, los estrógenos y los alimentos ricos en hierro. La extracción de hierro a corto plazo mediante una flebotomía (extracción de sangre) suele ser la primera línea de tratamiento, y mejora los signos y síntomas de la PCT. Las flebotomías dejan de practicarse cuando las reservas de hierro y de porfirinas en la sangre vuelven al nivel normal, pero si regresan los signos y síntomas puede ser necesario hacer más flebotomías. También se emplean fármacos contra el paludismo, como la cloroquina, para tratar esta enfermedad.
Además, se ha observado que el tratamiento de la enfermedad subyacente (la hepatitis C) con interferón más ribavirina mejora las lesiones cutáneas y la concentración de UROD en la orina.

Fuente: Hepatitis C Support Project.

*La información presentada  tiene como fin ayudarle a comprender y tratar el VHC y no pretende servir de asesoramiento
médico.

¿Recuerdan el efecto Mozart? Tal como lo plantearon los medios, el mensaje decía que escuchar a Mozart hacía más inteligentes a los niños. No tenía mucha base científica, pero esta idea indicaba —y un volumen creciente de investigaciones lo ha sugerido desde entonces— que la música, y en concreto la música clásica, es beneficiosa para el organismo. Este campo cuenta aún con pocas evidencias, pero la probabilidad ha abierto un intenso debate entre científicos y otros expertos.

Matthew Gurewitshc (NYT) – 31 de marzo de 2009 – Link a la nota completa

“Escuchar música refinada y asistir a conciertos con regularidad rejuvenece en cuatro años nuestra edad real”,  “Escuchar música refinada y asistir a conciertos con regularidad rejuvenece en cuatro años nuestra edad real”, explicó recientemente el doctor Michael F. Roizen, director de bienestar del Wellness Institute de la Cleveland Clinic. “Tanto si se debe al alivio del estrés o a otras propiedades, hemos observado un descenso en la mortalidad general, reflejando la ralentización del envejecimiento de las arterias, así como los factores relacionados con el cáncer y medioambientales. Asistir a eventos deportivos como el fútbol o el fútbol americano no ofrece ninguno de estos beneficios”.

Que la música llega al núcleo de nuestro ser es un descubrimiento tan antiguo como la conciencia humana. Platón lidió con los poderes de la música en Leyes y otros diálogos, y no fue el primero en hacerlo. En muchas de sus escenas más conmovedoras, Shakespeare dramatizó el efecto relajante de la música sobre los espíritus turbados.
Curanderos de muchos tipos intentan utilizar la música con fines terapéuticos, aunque sólo sea como acompañante de los perfumes y el té verde. ¿Podría la música llegar a tener su puesto como medicina?

Una experta que apuesta por que lo hará es Vera Brandes, directora del programa de investigación sobre música y medicina de la Paracelsus Private Medical University de Salzburgo, Austria. “Soy la primera farmacóloga musical”, afirmó Brandes el pasado otoño en Viena. Está desarrollando medicación en forma de música, dispensada con receta. Para comercializar la línea de productos, ayudó a fundar Sanoson (sanoson.at), una empresa que también diseña sistemas de música personalizados para instalaciones médicas.

“Nos estamos preparando para lanzar nuestras terapias en Alemania y Austria en otoño de 2009”, dijo, “y esperamos lanzarlas en EEUU en 2010”.  “Oír música que calma en un punto ascendente de nuestro ciclo circadiano no nos calmará”
Terapias

Así es como funciona el tratamiento: una vez el médico ha establecido el diagnóstico, el paciente vuelve a casa con un protocolo de escucha y música cargada en un dispositivo parecido a un iPod. El momento específico de aplicación de la terapia resulta crítico.

“Oír música que calma en un punto ascendente de nuestro ciclo circadiano no nos calmará”, explicó Brandes. “Incluso podría molestarnos.” La tecnología —que incluye unos auriculares especiales y un formato especial como protección contra la piratería— la hemos desarrollado nosotros. Se ha rellenado una solicitud de patente en la oficina estadounidense de patentes y marcas.

La música también la hemos preparado nosotros. Para evitar la interferencia de asociaciones personales, la música consiste en su totalidad en material original. “Durante la investigación”, explicó Brandes, “nos dimos cuenta de que cuando la gente escucha música que conoce, su reacción es totalmente diferente”.

Roizen y Brandes coincidieron el pasado agosto en un simposio que llevaba por nombre La música y el cerebro, presentado por la Cleveland Clinic y la orquesta de Cleveland durante la estancia de la orquesta en el festival de Salzburgo.

Roizen, que es uno de los autores (junto con Mehmet C. Oz) de You: The Owner’s Manual y sus numerosas secuelas de gran éxito, hizo grandes aportaciones con su aire de showman en su discurso Los efectos beneficiosos de la música en su salud. Brandes, quien trabajaba en el programa para Mozart & Science 2008, un congreso internacional que se celebró en Viena el pasado noviembre, estuvo presente y descubrió que compartía con Roizen la pasión por cuantificar los efectos sobre la salud que muchos han atribuido a la fe. Los científicos de la naturaleza, muchos de ellos también músicos, han mirado la música con un ojo más analítico. En el utilitario siglo XX, Muzak construyó un imperio (que ahora está tramitando el capítulo 11 de la bancarrota) basado en la premisa de que la música de fondo en el lugar de trabajo podría aumentar la productividad. El doctor Oliver Sacks, el empedernido explorador de regiones desconocidas de la neurología, dedicó su último best-seller, Musicophilia a los efectos inusuales de la música en el cerebro. Tal como sabe cualquiera que posea un iPod, las listas de canciones personales pueden obrar pequeños milagros sobre el humor y el bienestar.
La pregunta es: ¿cómo?

Igual que los antiguos farmacéuticos, que destilaban extractos de las hierbas y plantas que les ofrecía la naturaleza, Brandes y sus socios analizan músicas de todos tipos para descubrir sus ingredientes activos, que a continuación se mezclan y equilibran en compuestos medicinales. Aunque evitan las grandes patologías o las enfermedades infecciosas, afirman que sus métodos cuentan con una amplia aplicación en desequilibrios psicosomáticos, tratamiento del dolor y lo que Brandes llama “enfermedades de la civilización”: la ansiedad, la depresión, el insomnio y ciertos tipos de arritmia.

En un estudio de 2008, Brandes y sus socios investigaron los efectos de la música en pacientes que sufrían hipertensión para la cual no se pueden encontrar causas orgánicas. Según su estudio, al escuchar un programa musical especialmente diseñado durante 30 minutos al día, cinco días a la semana durante cuatro semanas, los pacientes experimentaron mejoras clínicamente significativas en la variabilidad del ritmo cardíaco, un importante indicador de la función nerviosa autónoma.

Tal como lo ve Brandes, en el futuro algunas cosas pueden cambiar mucho, pero hay otras que no deberían hacerlo. “Imaginemos que nos llega un paciente que padece depresión”, dice. “El primer paso siempre es ver al médico. Luego, sin embargo, existirá la posibilidad de escoger entre diversos tratamientos: un psiquiatra, Prozac o música”.